Opinión, Sociedad, Ushuaia

LA OTRA USHUAIA

“Ushuaia Más Linda” es el eslogan que utiliza nuestro municipio para presentar a la ciudad que habitamos y construimos todos los días. Una especie de etiqueta que se va instalando en el imaginario colectivo de todos y que nos permite vender a la ciudad más austral del mundo como la ciudad perfecta. Una postal sellada con el nuevo “hito urbano” – el cartel ‘Ushuaia’ – recientemente inaugurado en la entrada de la Bahía con el mismo nombre. Pero en esta ciudad perfecta que intentamos imaginar, sabemos que todo es perfectible.

Un claro ejemplo de esto son las imágenes que podemos ver recorriendo algunos barrios en la zona alta de la ciudad, más específicamente en la zona del Escondido y el barrio Kaupen.

Kaupen significa “estar en casa”. Toda una paradoja si uno asocia el concepto de “estar en casa” con el calor del hogar, la comodidad y condiciones dignas de habitar. En la zona de estos barrios, podemos encontrar situaciones que no se adaptan al eslogan municipal.

BASURALES COTIDIANOS

Lo que la nevada tapa, el deshielo lo deja al descubierto. A las orillas de un chorrillo que cruza el Escondido se puede ver un micro basural improvisado, algo característico de zonas urbanas poco controladas o abandonadas. Sin embargo, no se trata de un terreno abandonado, dado que son muchas las familias que viven en este sector de la ciudad. Este micro basural puede ser foco de numerosas infecciones, no sólo para quienes viven alrededor del chorrillo sino también para los vecinos de zonas aledañas. Según la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente, entre las consecuencias posibles de vivir cerca de basura al aire libre por un tiempo sostenido, se encuentran enfermedades digestivas – ante la proliferación de bacterias – y numerosas enfermedades respiratorias y pulmonares. Las condiciones mínimas de salubridad no están garantizadas. El aire que respiramos no estaría siendo tan puro. Tampoco la tierra que pisamos, porque los niños de las casas de la zona muchas veces juegan, sin saberlo, sobre restos de aguas servidas por la falta de cloacas en la zona alta.

NOCHES MUY LARGAS

Para atravesar el barrio al pie de la montaña, hay que caminar por escaleras improvisadas con pallets de madera. Los mismos vecinos han decidido iluminar esos pasadizos con luces de navidad, para tener un poco más de seguridad al momento de salir o regresar a sus hogares. La autogestión vecinal no impide que para muchos sea un verdadero peligro atravesar las escaleras en épocas de nieve y hielo. Si durante el año, el acceso a los servicios básicos es complejo, en época invernal todo se agudiza. Si los caños se congelan, las casas se quedan sin agua potable. Si el garrafero no logra subir, las casas se quedan sin gas. Los hogares que viven a leña, aumentan la presencia de un enemigo silencioso porque la exposición al humo causa irritación en el sistema respiratorio, principalmente en los bronquios. Y ante la falta de alumbrado público, las noches se hacen muy largas, lo que trae aparejado inseguridad y una aparente “tierra de nadie”.

TODO AUMENTA

El costo del gas envasado, esa poderosa herramienta con la que los vecinos sin acceso al gas natural sobrellevan sus días, se triplicó desde 2015 a la fecha. Si bien existe un subsidio por parte del Gobierno, no alcanza. Los 450 kilos subsidiados – es decir que los vecinos acceden a ese total a un menor costo – no alcanzan para la necesidad mensual de una familia. Cada tubo de gas sin subsidio ronda los 300 pesos. Cuentas difíciles de afrontar.

CUANDO EL ESTADO FALLA

Hace poco fue noticia que un incendio en el Barrio Dos Banderas terminó con la vida de un hombre de 40 años porque los bomberos no pudieron llegar a la zona por el mal estado del camino. Fueron los mismos vecinos de alrededores quienes intentaron apagar el fuego sin poder rescatar a la víctima. La autogestión vecinal en este caso no fue exitosa porque es el Estado quien debe asumir las tareas que le corresponde. ¿Qué pasaría si lo mismo sucediera en el Escondido? ¿Qué pasaría si un vecino no puede movilizarse y necesita la asistencia de una ambulancia? ¿Dónde quedan los derechos de estos vecinos a un vida digna, segura y sana?

Los turistas pueden quedar cautivados ante el paisaje y pueden pensar que porque el entorno es tan bello, la vida resultará más fácil. Sin embargo, ante estas imágenes nos damos cuenta que no es sencillo vivir en una postal.

 

¿Es esta la ciudad que queremos? ¿Son estas las condiciones en las que queremos que vivan nuestros hijos, nuestros vecinos?

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