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EL DÍA DESPUÉS DE LA NIEVE

Este invierno llegó con ganas de hacernos ver ciertas cosas que nos hubiese gustado esconder. Días previos al 21 de junio una gran nevada nos sorprendió – a los vecinos, y a los funcionarios municipales también –. Y junto a las celebraciones de la Fiesta Nacional de la Noche Más Larga, la temporada invernal quedó inaugurada.

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El famoso #OperativoInvierno inundó las redes sociales con imágenes de máquinas y empleados municipales limpiando calles y veredas públicas. Desde la comodidad de nuestras casas, podíamos pensar que la Municipalidad tenía todo bajo control. Pero cuando parece que la situación está dominada, aparecen nuevos problemas. El #OperativoInvierno, con la limpieza de nieve y hielo propio de la época en Ushuaia, destapó un problema que los fueguinos venimos mirando de reojo sin hacernos cargo: el estado de las calles. En el verano las principales calles de la ciudad – o al menos aquellas a las que el Plan de Recuperación Vial aún no había alcanzado –, estaban decoradas con grandes pozos que los conductores sufríamos si uno de ellos nos agarraba desprevenidos. Tras el paso de la nieve y las máquinas, esos pozos hoy se convirtieron en cráteres. Cráteres que son testimonio fiel de años de obras mal planificadas y de años de abandono municipal.

Además de convertirnos en expertos del ziz zag para esquivar los pozos convertidos en cráteres, también debemos aprender a ver a través de los montículos de nieve que quedan abandonados en las esquinas tras las limpiezas de la calle, que nos sacan toda la visibilidad al momento de movilizarnos por los barrios de la ciudad. Podría pensarse que nada nos viene bien: si limpian porque limpian y si no limpian porque no limpian, pero la realidad es que transitar por las calles de Ushuaia trae siempre aparejado un dolor de cabeza. Más allá del daño que los pozos/cráteres le producen a nuestros vehículos – que con tanto sacrificio costeamos porque son una herramienta de trabajo y de movilidad en una ciudad con un clima tan hostil –, cada impacto que sufrimos o cada montículo de nieve abandonado que nos dificulta la visibilidad y nos pone en riesgo, son una burla al pago de nuestros impuestos como vecinos durante tantos años.

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