Economía, Municipales

El lavado de pintura de la Municipalidad de Ushuaia

La Municipalidad de Ushuaia pareciera no dar en la tecla con la calidad de la pintura elegida para los trabajos de demarcación vial.

Desde que terminó el invierno, todas las semanas vemos a empleados y pasantes municipales abocados a pintar sendas peatonales, cordones cunetas, rampas y hasta veredas públicas. Una y otra vez, pintan sobre lo pintado. Podría parecer un acto noble de ‘puesta en valor’ de la ciudad, tal como se encarga la Municipalidad de comunicarlo con gacetillas periódicas y publicidad en redes sociales. ¿Qué significará para Vuoto y compañía la dichosa ‘puesta en valor’? Seguramente algo relacionado al derroche de fondos públicos y una excusa perfecta para sostener un aparato de pasantes sin proyección ni capacitación. El Municipio se jacta de ser una de las gestiones con mayores fondos destinados a la obra pública, lo que no resulta díficil de alcanzar si malgastan el dinero público en acciones no perdurables. Cada tarro de 20 litros de pintura usado para las tareas de demarcación vial de la marca ‘Sinteplast Sintevial’ cuesta $6000. Se invierten millones de pesos que los vecinos abonamos con nuestros impuestos para pintura que no dura ni siquiera una semana debido a las lluvias propias de la época. Hay dos opciones: o los funcionarios desconocen la mala calidad de los materiales que compran y el perjuicio que tienen las condiciones meteorológicas de Ushuaia en la pintura elegida, lo que denota la falta de capacidad de previsión y gestión; o más bien conociendo la situación se aprovechan para justificar fondos y sostener la estructura de casi 500 pasantes que con un sueldo de $16500 se pasan sus tardes pintando las veredas hasta que la lluvia borre su trabajo y deban volver a pintar. Las pasantías se suponen que deben ser instancias de empoderamiento para los jóvenes, de capacitación y de generación de herramientas. Pero los pasantes-pintores se ven ahogados en la rutina de pintar una y otra vez. Mientras, los vecinos seguimos pagando impuestos para tener sendas peatonales borradas y lomas de burro no demarcadas. Una verdadera incoherencia y un derroche de recursos humanos que podrían desarrollarse en tareas más productivas. La Municipalidad tiene una estructura grande para llevar adelante innumerables tareas que permitan lograr que la ciudad esté cada vez más linda: higiene urbana, parques y jardines, entre otras. Periódicamente salen las cuadrillas de la Secretaría de Medio Ambiente a desarrollar sus actividades en la ciudad, viéndose esto sólo reflejado en las imágenes fabricadas para las redes sociales y no así en la ciudad que caminamos todos los días. Se fracasa en dar respuestas duraderas, ya sea por mala gestión u omisión. No han demostrado en este tiempo ser capaces de mantener la limpieza de espacios verdes, ni arreglar veredas públicas o los cordones cunetas rotos, invirtiendo millones de dinero público en ‘maquillar’ la ciudad con cientos de tachos de pintura de mala calidad y sosteniendo una estructura de pasantes que les permita sostenerse en el poder de cara a las próximas elecciones, a costa de nuestros impuestos.

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