Municipales, Política

Promesas electorales, malversación de fondos y necesidades sociales: un combo explosivo que podría estar llegando a Ushuaia

Las promesas de campaña del concejal electo por el Partido Verde, Javier Branca, siguen dando que hablar. Prometió “Tierra y Vivienda” para los vecinos, tomando como bandera su Cooperativa “Nuestro Techo” que sólo construyó 10 casas y firma convenios con el IPV y la Municipalidad para adquirir fondos y terrenos. Mientras miles de vecinos de Ushuaia están inscriptos hace años esperando soluciones habitacionales, otros negocian con el Estado para acomodarse en la ciudad.
Ya hemos visto cómo a Branca le gusta salir en los medios. Su narcisismo lo posiciona de manera combativa contra el sistema: se queja de los sueldos de los concejales, pero desde fines de diciembre será uno de ellos; se queja de los “sobreprecios” que tiene el IPV para construir aunque firma convenios con esta institución y no hace ninguna presentación judicial; dice que en su rol como concejal “controlará” la construcción de viviendas del IPV pero claramente desconoce la Carta Orgánica y las funciones y atribuciones de un Concejal.

Su pasado, ¿podría condenar su presente? La realidad es que sus vínculos con el Sutef, su rol en la Cooperativa y su llegada al poder de la mano del intendente Vuoto son signos de un entramado político sospechoso. Fue dirigente del gremio docente y hasta fue denunciado por enfrentamientos físicos y verbales con el mismismo Horacion Catena, quien hoy también aparece en el escenario político de la mano de Gustavo Melella. ¿Habrá tenido conocimiento de la financiera vinculada al gremio que fue denunciada e investigada por fraude, Credisur, no sólo manejada por los abogados del Sutef sino con un convenio de financiación a los afiliados? Por lo otro lado, reconocemos que hoy pertenece al mismo espacio político que llevo a Jorge Colazo a la Legislatura, ¿qué rol habrá ocupado el joven Branca en los años donde Sutef luchaba por el derrocamiento de quien por entonces era Gobernador? ¿qué los unirá ahora? ¿el fin justifica los medios? ¿qué pasa cuando el discurso se ve opacado por hechos?

Su plataforma electoral nos invita a recordar dos casos importantes del último tiempo: ¿qué pasa cuando el cooperativismo o la promesa de viviendas sociales se gestionan por fuera del aparato estatal pero utilizando fondos públicos? Las causas de Sergio Shoklender y Milagro Sala.

Sergio Shoklender es sinónimo de corrupción y malversación de fondos durante la época del kirchnerismo. El empresario con una fuerte historia familiar (cumplió condena por el asesinato de sus padres), tuvo un acercamiento a las Madres de Plaza de Mayo y a partir de ese vínculo crearon “Misión Sueños Compartidos”, desde donde construirían viviendas sociales a raíz de fondos entregados por el Estado. En el año 2011 se desvincula de la Fundación Madres de Plazo de Mayo por no poder “compatibilizarlo con sus proyectos personales”. A raíz de investigaciones judiciales, pudo determinarse que en el período entre 2005 y 2011, el Estado nacional entregó a la Fundación Madres de Plaza de Mayo $1.295 millones para la construcción de viviendas sociales del plan “Misión Sueños Compartidos”, que construyó 4.757 viviendas, de las que apenas 822 fueron adjudicadas. El informe refiere pagos a Sergio Shoklender por un total de 23 millones, a Pablo Schoklender por 13 millones y a la constructora Meldorek, de los dos mencionados, $ 4,4 millones. Aquellos “Sueños Compartidos” que prometían, terminaron siendo pura y exclusivamente personales. Desde 2012 está detenido.

Milagro Sala, dirigente jujeña y lider de la Tupac Amarú, también detenida y denunciada por malversación de fondos públicos para la construcción de viviendas. El Gobierno jujeño la acusa de haber liderado una organización ilícita constituida por cooperativas que se habría apropiado de dinero que debería haberse utilizado en obras que no fueron ejecutadas. En enero de este año, Sala fue condenada, en primera instancia, a 13 años de prisión, por el Tribunal en lo Criminal N°3 de Jujuy, por fraude a la administración pública y extorsión en concurso real por el desvío de fondos de $60.000.000 del estado destinados a la construcción de viviendas sociales.

Si bien puede hablarse de persecución judicial y/o mediática, hay datos irrefutables: el dinero que el Estado entregado que no se materializó en las viviendas prometidas. Millones y millones de pesos destinados a intereses mezquinos, y miles de argentinos creyendo en la promesa de poder cumplir “el sueño de la viviendia propia”. Shocklender y Sala son dos casos para tener presentes que nos invitan a ser más cautelosos con las promesas electorales. Perez Esquivel (Nobel de la Paz) supo afirmar que “un pueblo sin memoria está condenado a ser dominado”. Y por ello es más importante aún conocer la historia reciente de quienes nos gobiernan y gobernarán.

¿Tendremos en Ushuaia futuros ‘Shocklender’ y futuras ‘Sala’? Habrá que ser más cuidadosos en los funcionarios y representantes electos en los próximos años, para evitar dilapidar fondos del Estado en manos de quienes se jactan de estar al servicio del pueblo y lo único que hacen es llenar sus propios bolsillos. De la mano de Walter Vuoto, el cooperativista – ex dirigente de SUTEF – logró un espacio de poder en el Concejo Deliberante. ¿Qué políticas bajarán para la ciudad en los próximos cuatro años? ¿Hacia dónde se destinarán los fondos públicos? ¿Qué bolsillos engrandecerán?

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