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Denuncias cruzadas : Controversias en torno a la obra del Corredor del Beagle

Desde su nacimiento como proyecto, la obra fue criticada y cuestionada. Aún así, el Gobierno provincial avanzó con la iniciativa de construir una ruta de 130 kilómetros que demandará dos años de trabajo, 1.700 millones de pesos de presupuesto, 120 puestos laborales y más de 90 máquinas viales. 

El corredor del canal Beagle busca ser una nueva ruta que partirá de Ushuaia pasando por Puerto Almanza y estancia Moat hasta llegar a cabo San Pío. Se trata de una ruta paisajística que tendrá las mismas características del Parque Nacional, con lo cual será prácticamente un balcón al Canal Beagle, de 130 kilómetros. Un punto central del recorrido será Almanza, que tendrá todas las condiciones para seguir desarrollándose, pero con mayor conectividad para los pobladores actuales que están invirtiendo en proyectos gastronómicos, de acuicultura, de pesca, de centolla y centollón, y también de desarrollo turístico. A lo largo de sus 130 kilómetros, la nueva ruta atraviesa diversos ríos y arroyos, por lo que la obra contempla la construcción de 16 puentes de hormigón.

¿El objetivo de tanta construcción? Según el Gobierno, el Corredor tiene el objetivo de integrar el sector costero de la isla, a la vez que corresponde a una ruta “escénica”, esto es, que fortalezca el aprovechamiento del medio natural. Asimismo, esto permitirá el desarrollo de Almanza: turístico y económico. 

Lo que para el Gobierno Provincial es ‘desarrollo’, para organizaciones ambientalistas es ‘destrucción’. Es por esto, que distintas organizaciones vienen alzando su voz para evitar la continuidad de la obra. Y el oportunismo político electoralista, se ha hecho eco de esto. Cada semana, se suman distintas voces políticos partidarias que se suman al cuestionamiento del Corredor, habiéndose mantenido en silencio durante mucho tiempo. Incluso el gobernador electo, Gustavo Melella, opinó acerca de la necesidad la obra del corredor costero Canal Beagle y consideró que hay “tramos innecesarios”, además de una serie de irregularidades que se deben investigar.

Un tema a analizar será el futuro de la zona del Corredor del Beagle, una vez que la obra esté terminada. Algo de lo que todavía no se habla. Si no se pudo contener y cuidar el medioambiente en las inmediaciones de la ciudad, ¿cómo se cuidará de posibles usurpaciones ese Corredor que busca ser una ‘ruta escénica’? ¿Cómo garantizar que no se convierta en una nueva ruta J donde quien quiera cerca el esapcio público y lo convierte en propiedad privada? Preguntas que parecen sin respuesta, pero que deberían ponerse sobre la mesa en la sociedad tan ventajista en la que vivimos. 

Con intenciones de resolver el cuestionamiento, el año pasado se celebró una histórica audiencia pública donde participaron 60 expositores y más de 250 vecinos, integrantes de asociaciones ambientalistas, de la UNTDF, CADIC y funcionarios. Aún así, las partes no lograron conciliar y la disputa siguió creciendo. A punto tal de organizar un ‘abrazo simbólico’ por parte de cientos de vecinos en la zona de obra. 

El impacto ambiental de la mano del hombre en nuestra provincia es claro, y tenemos sobradas muestras de ello en nuestra ciudad. Lo que no es claro es la jerarquización y la preocupación selectiva. Un ejemplo de esto es el Monte Susana, que no corre la misma suerte de protección que el sector costero donde busca hacerse paso el Corredor del Beagle. “El paraíso del fin del mundo” es el eslogan con el que venden las urbanizaciones del ‘Costa Susana’, donde empresas privadas están usufructuando uno de los mejores paisajes de la ciudad y lugar preferido para realizar senderismo. Allí no se cuestiona el desarrollo. Allí se vende el placer de vivir en un lugar único, para unos pocos. 

Cuando la demanda habitacional no para de crecer, y miles de vecinos de la ciudad viven en condiciones infrahumanas en las ya cuestionadas usurpaciones de la montaña, sin acceso a servicios básicos, otros tantos vecinos de primera clase pueden soñar con vivir en un aparante paraíso mientras levantan las banderas del cuidado ambiental solicitando la suspensión inmediata del Corredor del Beagle. 

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