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Documentos antiaborto que se distribuyen a adolescentes en colegios católicos

El debate sobre el aborto en la Argentina ha producido un fenómeno nuevo desde la llegada de la democracia en 1983: nunca antes la Iglesia había asumido un rol político tan activo en un tema puntual, ni siquiera con el divorcio vincular, el matrimonio igualitario o los reclamos de reconciliación con los jefes de la dictadura. Las homilías en contra de una ley durante los tedeums de dos fechas patrias, la participación de sacerdotes en marchas callejeras, la decisión de que niños muy pequeños participen de desfiles con pañuelos celestes, las intervenciones de sacerdotes en debates legislativos son apenas las manifestaciones más visibles de esta militancia. Puertas adentro, eso se potencia. En la mayoría de los colegios, durante la formación matutina, se ha incorporado una oración para el bebé por nacer. Los alumnos adolescentes, mientras tanto, han comenzado a recibir material de propaganda muy curioso para cualquiera que no pertenezca a ese microclima. Los documentos que se reproducen en esta nota fueron distribuidos entre alrededor de mil estudiantes de colegios católicos el pasado 4 de junio. La reunión se realizó en el Colegio Mallinckrodt, ubicado en la localidad de Martínez, en San Isidro. Unos días antes, los padres de alumnos de distintas secundarias recibieron una notificación que debían firmar si permitían a sus hijos asistir al cónclave. Una de las notas decían: “Autorizo a mi hijo/a a participar de la charla optativa para jóvenes: testimonial de Patricia Sandoval sobre ‘el escape de las drogas, de la calle y la industria del aborto’ que tendrá lugar el próximo lunes 4 de junio en el Colegio Mallinckrodt (Thomas Edison 139, Martínez). La misma se realizará durante la jornada escolar. Nos trasladaremos en micro ingresando en horario habitual del colegio”. 

Patricia Sandoval es una mujer norteamericana, hija de mexicanos, que, al parecer se realizó tres abortos, y ahora recorre el mundo como un símbolo de la lucha contra su legalización. Sandoval contó su experiencia también en la primera marcha por las dos vidas, que se realizó el tercer domingo de marzo. Luego le repartieron a todos los chicos distinto tipo de materiales. Todos ellos volvieron a sus casas con un muñequito de madera que simbolizaba el “bebe por nacer” y llevaba adjunto la leyenda: “Gracias a vos hoy puedo estar con mi familia. Que Dios te bendiga”. Junto a eso se llevaron folletos y cuadernillos de propaganda contra el aborto pero también contra el matrimonio igualitario, la Ley de Identidad de Género y los anticonceptivos de todo tipo. Ese material en su mayor parte fue elaborado por la fundación La Merced Vida, una de cuyas dirigentes participó del debate en la Cámara de Diputados.

Tal vez lo más llamativo de todo es que los textos reflejan una militancia activa en contra de la anticoncepción. Una mirada líneal podría suponer que una manera de evitar embarazos no deseados, y por ende abortos, consistiría, justamente, en difundir los métodos anticonceptivos entre los jóvenes. Los folletos les aconsejan lo contrario. “A menudo se dice que la anticoncepción es el remedio más eficaz contra el aborto. ¿Es verdad? No lo es, por tres razones. 1. Las píldoras anticonceptivas pueden entrañar un porcentaje de abortos precoces. 2. La mentalidad anticonceptiva (rechazo del hijo) conduce a aceptar más fácilmente el aborto en caso de ‘embarazo no deseado’. 3. La anticoncepción favorece las relaciones sexuales con múltiples parejas, lo que de hecho multiplica las ocasiones de embarazo no deseado. La estadística confirma que el aumento de anticonceptivos no disminuye el número de abortos”. 
A contramano de lo que establece la ley de Educación Sexual, que impulsa la difusión de métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseado, los documentos que recibieron los adolescentes lo desaconsejan de manera muy enfática: “Los anticonceptivos orales o píldoras actúan impidiendo la ovulación o cambiando el moco cervical de modo tal que este impide el paso de los espermatozoides, teniendo en ambos casos un efecto anticonceptivo. Pero además producen cambios en el endometrio uterino, que impiden que el óvulo ya fecundado (o sea de una vida recién comenzada) se anide siendo este efecto abortivo. CONSECUENCIAS FÍSICAS: embarazos ectópicos, esterilidad por atrofia ovárica, trastornos circulatorios, y de la coagulación de la sangre que pueden causar accidentes cerebro vasculares, coronarios y de extremidades, embolias e infartos. Además pueden causar enfermedades tumores en hígado y mamas”.

Los organizadores de la actividad también difundieron su posición respecto de lo que debe hacer una mujer que queda embarazada luego de una violación. Allí se puede ver que la posición de la vicepresidente Gabriela Michetti no es un gesto individual: su idea está más extendida de lo que parece. “Se puede entender que una mujer no desee el hijo fruto de una violación. La madre debe estar acompañada tras un trauma así. Pero matar al hijo no elimina el drama. Por el contrario, lo agrava. El criminal debe ser castigado. Pero ¿por qué se someterá al niño inocente a la pena de muerte que no tendrá el criminal?”.

Uno de los elementos más extraños del material es el que se refiere a la “reconciliación con el bebé abortado”. El texto sostiene: “Para las personas que creen en Dios, la vida no termina con la muerte sino que continua en la eternidad. Para experimentar la reconciliación con el bebé abortado se recomienda realizar ciertas acciones concretas”.

Y luego aconseja: “Pasos para seguir frente a Jesús Sacramentado: Cierre los ojos y respire hondo. Recuerde algún momento de su vida en el que supo cuánto lo ama Dios. Vuelva a respirar ese amor. Póngase en contacto con sus sentimientos hacia el bebé que murió (Amor-tristeza-pena-curiosidad-etc.). Vea a Jesús, a María, a Dios Padre o a alguien que usted ama de pie frente a usted. Sostiene un bebé que es su hijo o hija. Se lo ofrece a usted. Abra sus brazos y reciba al bebé. Dígale al bebé y haga con él todo lo que su corazón siempre ha querido decir o hacer. Permita que su hijo haga lo mismo con usted (…) Hable con el niño sobre cómo pueden seguir dando y recibiendo amor (…) Cuando esté listo vuelva a poner el bebé en los brazos de Jesús, María o Dios. Asegúrese que, en vez de alejarse de usted, venga hacia usted hasta quedar dentro de su corazón. Sienta su presencia cálida mientras se alojan en su corazón”.

Y sigue: “Acciones de sanción para uno mismo: Cierre los ojos y vaya a uno de sus lugares favoritos, donde se sienta más capaz de dar y recibir. En su espíritu invite al bebé perdido a que lo acompañe. Comparta con él o ella las razones por las que ese lugar es tan significativo para usted. Pregúntese quiénes quisiera que fuesen los padrinos de ese bebé. Dígale por qué ha elegido a esas personas como sus padrinos. Visite a esas personas. Y en su espíritu lleve a ese bebé con usted. Pidale a los padrinos que recen por el bebé y lo bendigan”.

En otra de las páginas se compara a la legalización del aborto con el holocausto nazi. Debajo de una foto de un montón de huesos apilados en los campos de concentración, se lee: “Holocausto nazi. 64 millones en seis años”. A su lado, hay una foto que, supuestamente, retrata a embriones abortados. El epígrafe dice: “55 millones de abortos quirúrgicos en un año”. Y una misma pregunta engloba a ambas. “¿Cual es la diferencia?”. “Nadie tiene derecho a permanecer indiferente ante este moderno holocausto. Nadie tiene derecho a quedarse indiferente ante este genocidio de los inocentes. Tenemos que tomar una posición: a favor o en contra”.

Y finalmente advierte: “Recuerde: tarde o temprano daremos cuenta a nuestro Supremo Creador de lo que hicimos o dejamos de hacer”.

Tenembaun Ernesto-Infobae

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