ARGENTINA HIPERINFLACIONARIA

La Argentina acaba de convertirse en noticia mundial por un motivo que Mauricio Macri jamás hubiera imaginado. La novedad golpeará duramente en la reputación del país justo cuando el Gobierno más necesita congraciarse con los inversores internacionales para reabrir canales de financiamiento en los mercados del exterior: la declaración de la economía nacional nada menos que como hiperinflacionaria. Un organismo regulador de Estados Unidos, vinculado a la Security and Exchange Commission (SEC), dispuso esta semana que Argentina merece esa calificación por haber acumulado en los últimos tres años más de 100 por ciento de inflación. De acuerdo a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), que regulan la presentación de balances de las empresas que cotizan en Bolsa en todo el mundo, a las cuales la Argentina ha adherido, acumular más de 100 puntos de inflación en tres años es un disparador para que las compañías radicadas en esos países ajusten sus estados contables a los parámetros que reflejan semejante distorsión de precios. Hay dos organismos en el mundo que definen la cuestión en base a un conjunto de criterios, entre los cuales el sobrepaso de los 100 puntos de inflación en 36 meses es uno de los más relevantes: el Financial Accounting Standards Board (FASB) de Estados Unidos y el International Accounting Standards Board (IASB) con sede en Londres e influencia en toda Europa. Este último adoptaría a corto plazo la misma resolución que el FASB, según anticiparon fuentes de multinacionales radicadas en la Argentina. Las mayores auditoras contables internacionales ya le empezaron a indicar a sus clientes que deberán ajustar sus balances por hiperinflación para incluir la información en los reportes que llegan a inversores de todo el mundo. Una de ellas, Price Waterhouse Cooper (PCW) ya lo hizo con firmas líderes del país, según se pudo constatar para esta columna. Deloitte y KPMG estarían avanzando en la misma dirección. La Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas empezó a analizar la cuestión de manera urgente para resolver si instruye a los consejos profesionales de cada provincia a adaptar las presentaciones contables de las empresas argentinas a los parámetros de la NIIF o deja de lado esa sugerencia, estableciendo que solo la apliquen las empresas con oferta pública y las multinacionales, que sí deberán hacerlo por la supremacía de la norma internacional que regula su desempeño. La Federación emitirá su dictamen en el transcurso de los próximos 60 días. A su vez,  la Inspección General de Justicia (IGJ) deberá entregar su propio despacho, pero el Gobierno presiona para demorarlo. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, debió responder sobre este tema en las reuniones que mantuvo el fin de semana pasado en Nueva York, adonde fue a pedir apoyo financiero para el país y se topó con cuestionamientos por el desborde inflacionario y renovadas presiones para que el país cumpla sí o sí con las exigencias del Fondo Monetario. La marca de Argentina como una economía con hiperinflación según la escala internacional conspira contra la misión impostergable que se fijó el Gobierno de volver a colocar deuda en las plazas globales para evitar un nuevo descalabro cambiario.

La resolución de la FASB obliga a las multinacionales y a las empresas que transan sus acciones en el mercado bursátil que cierren balance a partir del 31 de julio a hacerlo con el ajuste por hiperinflación. La fijación de normas contables internacionales se utiliza para homogenizar la información entre los distintos países y permitir la comparación de mercados por parte de los inversores. Que Argentina aparezca con la distinción de ser una economía que cayó en la híper es de entrada un duro golpe para su prestigio, que aparecerá reflejado en los informes de PWC, Deloitte, KPMG y demás auditoras contables que entregan a bancos y fondos de inversión con posiciones globales. Si la reciente declaración de Argentina como mercado emergente por parte de MSCI fue interpretada como una señal favorable para la reinserción del país al nocivo circuito de deuda internacional, la calificación como nación con enfermedad inflacionaria va exactamente en sentido contrario. “Es un desaliento grave para los inversores”, evaluó un especialista del mercado que asesora a fondos internacionales.

Los efectos del ajuste de balances por hiperinflación en principio son solo contables, dado que la determinación de los resultados fiscales para la liquidación de impuestos corre por otra vía en función de otros parámetros. Sin embargo, más de una multinacional estadounidense de productos de consumo masivo en el país presiona al Gobierno para que implemente el ajuste por inflación también en las obligaciones tributarias, a fin de disminuir la carga a pagar de distintos impuestos, empezando por Ganancias. En la Argentina sigue vigente un artículo de la ley de convertibilidad y el decreto 664 de 1992 que impide la indexación de contratos y por lo tanto el ajuste por inflación para fines tributarios. Desde el estallido de diciembre de 2001 numerosas cámaras empresarias, embajadas de países centrales y grandes empresas reclamaron a los gobiernos de Eduardo Duhalde, el kirchnerismo y ahora al macrismo que permita el ajuste por inflación y así afrontar menos impuestos. El gobierno actual, por ahora, también se niega, sobre todo en función de las exigentes metas fiscales que le impuso el FMI. Pero lo que no puede evitar con la declaración de que la economía argentina se encuentra en estado de hiperinflación en la medición internacional es su impacto en el terreno financiero.

PWC utiliza para medir la inflación en el país un índice propio en función de una canasta de datos del Indec –minoristas y mayoristas– y el índice de precios del gobierno porteño a raíz de la desconfianza de la auditora en los datos del primer organismo durante el kirchnerismo y el apagón estadístico que produjo la actual administración al inicio del mandato. Ese indicador ya superó los 100 puntos de inflación en tres años. Ese mismo criterio fue el que siguió la FASB para catalogar a la Argentina desde ahora como un país con híper, igual que Venezuela. Tanto se esforzó el gobierno de Cambiemos en estigmatizar al país bolivariano que ahora empieza a probar de la misma medicina. Para Macri implica un golpe político y reputacional en particular porque en tiempos de la campaña de 2015 se la pasaba diciendo que bajar la inflación era lo más fácil, que el dólar no sería un problema y que un gobierno que no pudiera domar los precios exponía su incapacidad para gestionar la economía. Esos mismos reproches recibirá ahora por parte de organismos internacionales a los que el Gobierno pretende incorporar a la Argentina como la OCDE. Y será una carta de presentación poco virtuosa en la recepción de potencias mundiales en la próxima cumbre del G-20 que se realizará en el país. El anfitrión, por las políticas de Cambiemos, tiene para exhibir como galardón indecoroso el mote de nación hiperinflacionaria.

Más allá de la cuestión contable, la economía está siendo sometida a fuertes presiones inflacionarias por la última devaluación. Según una investigación de la consultora Cinfin, del ex presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, el traslado a precios de la suba del dólar en los últimos cuatro grandes episodios de disparada del dólar, en 2002, 2009, 2014 y 2016, promedió el 70 por ciento. Eso significa que del alza de 50 por ciento en el tipo de cambio en lo que va de 2018, entre 30 y 35 puntos se irán descargando sobre la inflación minorista a lo largo del próximo año. Para el economista, por lo tanto, el IPC de 2018 cerrará más cerca del 35 por ciento que del 30 que ya reconocen los “gurúes” del mercado. Esa estimación está matizada por dos factores: los aumentos de tarifas y combustibles que autorice el Gobierno y la evolución del tipo de cambio. Si el dólar se vuelve a descontrolar, señala Vanoli, la hiperinflación que ya decretó el mundo para Argentina puede reaparecer también como una realidad cotidiana para los sufridos habitantes del  país de Cambiemos.

David Cufré-P12

 

El mercado fuerza a Macri a profundizar el ajuste: sube la tasa a 40% y baja el gasto

El mercado finalmente logró su objetivo de obligar a Mauricio Macri a enterrar el gradualismo. La feroz corrida cambiaria de los últimos días forzó al Gobierno a pasar a una etapa de ajuste al estilo tradicional, con una fuerte suba de tasas al 40% y una profundización de la reducción del gasto público.

Tras varios días de una estrategia dubitativa que se tradujo en una disparada aún mayor del dólar, finalmente el Gobierno salió a dar una respuesta más contundente a la crisis y lo hizo con un paquete de medidas de ajuste tradicional, que dejan en evidencia varias inconsistencias en la política económica de los últimos meses.

Después del sobresalto del jueves y las versiones de cambios en el equipo económico, la Rosada anunció a primera hora del viernes una conferencia de prensa de Nicolás Dujovne (a la que se sumó Luis Caputo) antes de la apertura del mercado. La estrategia fue tratar de enviar un mensaje de calma y evitar que se profundice la volatilidad.

Apenas unos minutos antes de que Dujovne y Caputo aparecieran en el microcine del Palacio de Hacienda, el Banco Central emitió un comunicado anunciando una suba de 675 puntos básicos en la tasa de política monetaria, que se ubicará ahora en 40%. En la última semana, la entidad ya había subido 600 puntos la tasa, aunque sin éxito en el intento de frenar el dólar.

Tras el comunicado de Federico Sturzenegger fue el turno de Dujovne, a quien le tocó la tarea de anunciar la baja del gasto. Tratando de mostrarse firme, el ministro habló de una decisión del Gobierno de “ratificar el rumbo de la política fiscal” con una modificación de la meta para este año del 3,2% al 2,7%. Según dijo, implicará un recorte del gasto de 3.200 millones de dólares.

Los anuncios coordinados del equipo económico evidencian que el mercado le marcó muy fuerte la cancha a Macri y lo forzó a hacer el ajuste que durante dos años y medio se negó a hacer, amparado en el gradualismo. Esto implica sacrificar crecimiento económico y complicar algunos de los ejes de la política económica oficial, como la obra pública.

Dujovne admitió que el gasto en infraestructura sufrirá fuertemente las consecuencias de estas medidas. “Nos duele tocar el presupuesto de la obra pública, pero entendemos en este contexto que necesitamos acelerar el camino hacia la convergencia fiscal en medio de intentos populistas de la oposición”, dijo el ministro. La reducción sería de unos 30 mil millones de pesos.

La suba de tasas y la reducción del gasto en obras podrían dar paso a un escenario complicadoen materia de crecimiento (que algunos economistas ya ubican por debajo del 2% para 2018). Algunos analistas ya hablaban de un posible escenario de estanflación (estancamiento con inflación), algo que estas medidas podrían profundizar. “Era peor era si nos quedábamos de brazos cruzados, sin hacer nada”, admitió Dujovne.

Esto también deja claro el error que cometió el Gobierno en diciembre cuando Marcos Peña y Mario Quintana cambiaron la meta de inflación para obligar a Sturzenegger a bajar las tasas, lo que según la jefatura de gabinete frenaba el crecimiento. El mercado advirtió rápido ese error y esta semana se lo hizo pagar. Macri tuvo que volver a darle vía libre al titular del BCRA.

Otro error que Sturzenegger tuvo que corregir fue la decisión de haber liberado a los bancos para que aumenten sus tenencias de dólares. El BCRA informó hoy que a partir del lunes las entidades no podrán tener posiciones de moneda extranjera superiores al 10% de su patrimonio computable o los recursos propios líquidos. La intención es que desarmen esas posiciones y aumenten la circulación de dólares en el mercado.

En paralelo, en los mercados le empiezan a cuestionar al presidente del BCRA el haber liberado a los exportadores de la obligación de liquidar los dólares en Argentina, lo que redujo también la circulación del billete estadounidense.

LPO.com

NICOLÁS DUJOVNE NO SE AJUSTA

Aplicando fondos del Estado, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, utiliza aviones privados con un costo que supera los 170 mil pesos para vuelos de cabotaje, organiza comidas en su casa a razón de 3 mil pesos por comensal y encarga alfajores de la marca Chocoarroz; en tanto, su jefe de Gabinete, Ariel Sigal, gastó más de 5 mil dólares en una cena, según información a la que tuvo acceso PERFIL.

El presidente Mauricio Macri suele enfatizar a colaboradores que la austeridad debía ser una prioridad de su gobierno. Sin embargo, parece ser que la directiva de austeridad no llegó justo al ministerio que debe ocuparse del gasto. Al menos eso es lo que se ve en la contratación de aviones privados. No se conocen razones por las cuales el ministro de Hacienda haya tenido que salir de urgencia hacia la Ciudad de Posadas el 21 de junio del año pasado para lo cual contrataron un avión privado a la empresa Sapsa Líneas Aéreas con un costo de 172.725 pesos.

VUELO PRIVADO I Sin ninguna razón de urgencia, el ministro de Hacienda contrató un vuelo de $ 172.725 para viajar el 21 de junio de 2017 a Misiones. En avión de línea ronda los $ 2 a 3 mil.
VUELO PRIVADO I Sin ninguna razón de urgencia, el ministro de Hacienda contrató un vuelo de $ 172.725 para viajar el 21 de junio de 2017 a Misiones. En avión de línea ronda los $ 2 a 3 mil.

El área de prensa del ministro de Hacienda respondió que “la política del Ministerio es que no se contratan aviones privados”. Pero agregaron que “la única excepción puede darse por la imposibilidad del ministro de cumplir funciones en dos lugares diferentes y que no haya vuelos de líneas disponibles”.

Sin embargo, y de acuerdo con la documentación a la cual accedió este medio, el Ministerio solicitó cotización de vuelos privados para el 10 de mayo de 2017 con destino a La Rioja para “participar de la reunión de funcionarios de la provincia”. El precio más conveniente lo ofertó la empresa Sapsa Líneas Aéreas cotizando un Lear Jet 45XR con capacidad para 8 pasajeros por 10.490 dólares. También se solicitó cotización para un viaje a Mar del Plata por un costo de US$ 6.200. En otra oportunidad, el ministro Dujovne viajó en un avión privado a Salta según surge de la nota enviada para solicitar la contratación por la “cual se estima con un costo aproximado de US$ 15 mil (quince mil dólares estadounidenses) o su equivalencia en pesos argentinos AR$ 234.750 (doscientos treinta y cuatro mil setecientos cincuenta pesos argentinos), según el cambio del día de la fecha fijado en AR$/US$ 15,65”. Conforme consta en el expediente 864210/2017, el viaje se realizó satisfactoriamente.

Chocoarroz. Un memorándum del 9 de marzo del año pasado dirigido por la secretaría privada del ministro al área de Ceremonial señala textualmente: “Solicitamos tengan a bien proveer stock necesario del ítem Chocoarroz para las diversas reuniones de trabajo del señor ministro que se llevan a cabo en este Palacio de Hacienda”.

El precio de una caja de 24 unidades del referido producto ronda los 360 pesos. Según se comenta en los pasillos del Ministerio de Hacienda, este pedido inusual causó más de un problema administrativo, ya que no se acostumbra la provisión de golosinas para el ministro.

Otra práctica que no tiene antecedentes según comentan los memoriosos del Palacio de Hacienda es la realización de comidas en la casa del ministro. Pero Dujovne innovó al llevar a cabo en su residencia un agasajo nada menos que para la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, el 15 de marzo pasado. Según consta en el expediente EX -2018-10876985 –APN-DNEYN#MHA de fecha 13 marzo se solicitaron tres presupuestos, siendo adjudicada a la empresa EAT Catering por un monto total de $ 31.100 para atender a diez personas. Se trata de la misma empresa que se encargó de la comida en oportunidad de la visita al país de la representante de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Gabriela Ramos, hacia mediados del año pasado. Se trató de un brunch excelente, según participantes, que se realizó a las 11 horas en el microcine de Hacienda. Había de todo: minicroque monsieur, brochetas de fruta, jugos e infusiones. Pocos días después, el 20 de marzo último, Dujovne invitó a la delegación encabezada por el ministro de Hacienda de Brasil de la que participaron 17 comensales con un costo 51.425 pesos y en esta oportunidad la empresa adjudicataria fue Galindez Catering. El invitar a comer a la casa con gastos pagos por el Estado no es una práctica válida para ministros, sí para embajadores, explican en áreas oficiales.

Comidas en Washington
Otros gastos llamativos del área de Hacienda son los que efectuó el jefe de Gabinete, Ariel Sigal. En ocasión de participar de la reunión de abril del Fondo Monetario de 2017, Sigal realizó “un almuerzo de trabajo con funcionarios” en el restaurante Fiola Mare de Washington para 27 comensales por el cual el Estado argentino abonó 5.389 dólares, aunque en la rendición no identifica quiénes participaron del ágape. La factura contempla entre otros gastos, el consumo de ocho botellas del vino Nobile di Montepulciano Avignonesi 2013 por el que se pagó a razón de 75 dólares por botella. Se trata de un vino de la Toscana italiana con calificación 91 en la prestigiosa revista Wine Spectator. En ese mismo almuerzo también degustaron cocteles y tragos. En el mismo viaje Sigal contrató en Washington un chofer que lo asistió durante cinco días por un total de 1.425 dólares, el monto es razonable en función de lo que se paga en la capital estadounidense, pero no es habitual que se contrate este servicio, salvo para el ministro.

El siguiente viaje a Washington con motivo de la reunión del FMI, en octubre, Sigal volvió al restaurante Fiola Mare donde también compartió “una reunión de trabajo” con 11 participantes por la cual abonaron 2.419 dólares. En esta ocasión consumieron seis botellas de vino de diferentes marcas.

La línea que baja Macri
El presidente Mauricio Macri en más de una oportunidad planteó a sus colaboradores que la austeridad debía ser una de las características de su gobierno. Por esta razón, una de las primeras medidas que adoptó cuando asumió el cargo fue suprimir las comidas gratis para los ministros y restantes funcionarios. Hoy, para almorzar en la Casa Rosada deben abonar unos 250 pesos.

“Tenemos que ser muy cuidadosos con los gastos públicos porque es el dinero de la gente”, suele recordar el primer mandatario a sus colaboradores. Esta directiva no solo tiene que ver con la aplicación de buenas prácticas en la función pública, sino que también se vincula con la demanda de una gran parte de la base electoral de Cambiemos, según surge de las encuestas, que condena la percepción de despilfarro que dejó la anterior administración.

En la Casa Rosada se comenta que el primer mandatario está muy pendiente del tema, no le agrada que se contraten hoteles lujosos, es más se queja si le reservan grandes suites, y también le disgusta que viajen al exterior comitivas numerosas. De hecho se ha dispuesto desde la Jefatura de Gabinete un estricto monitoreo de los viajes que los funcionarios realizan al exterior. En esta cruzada, el propio Macri condenó públicamente el mes pasado que los legisladores canjearan por dinero pasajes destinados a sus funciones, lo que le generó un disgusto con su aliada, la diputada Lilita Carrió.

F: Perfil.com

La inflación terminó cerca del 25% en 2017, lejos de las expectativas del Gobierno

El índice de Precios al Consumidor de diciembre fue del 3,1% según indica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). De este modo, el año cerró con un 24,8% siendo una cifra más alta de la esperada.

Esto echa por tierra los últimos recálculos de inflación del gobierno que hablaban de un índice cercano al 20% para el final de 2017.

En lo que refiere a diciembre, las altas más significativas de precios se dio en la categoría de servicios públicos y combustibles (17,8%) y transporte (3,2%).
Evolución de los precios en diciembre.
Inflación acumulada en 2017.

Con respecto a la evolución de la inflación por regiones, Cuyo fue la que presentó el índice más alto (25,5%), seguido por Gran Buenos Aires y la región Pampeana, cada una con un 25 por ciento.

Ya en octubre, Nicolás Dujovne había admitido que la inflación no cumpliría la meta del Banco Central del 17%, y en cambio promediará el 20%. Sin embargo, sus proyecciones estuvieron muy lejos de la realidad.

En ese momento, Dujovne hizo hincapié en el método no en los resultados. “Vamos andar por ahí. Lo que importa es el método, el combate frontal a la inflación”, relativizó.

Inflación de Diciembre: 3,1%
Inflación Núcleo: 1,7%
Inflación 2017: 24,8%
Meta BCRA: 12% / 17%
Inflación Presupuesto ’17: 17%
Meta Inflación BCRA + Hacienda ’18: 15% => cada vez más un espejismo y utopía.

Más lejos quedó la utopía de principios del 2017 de llevar la inflación al 12%, algo de lo que había presumido el Central al comienzo del mandato de Mauricio Macri.